El Vicepresidente intentó lograr su respaldo con la versión de que industrializarán la coca de Yungas, que es legal, y que sus ingresos incluso serían superiores a los del gas.

En un encuentro tenso, el vicepresidente David Choquehuanca no logró el respaldo de la dirigencia de Adepcoca durante su visita a los Yungas, donde la situación política y social sigue marcada por la división y el rechazo al Gobierno. A pesar de la presencia del alto funcionario, los cocaleros mantuvieron su postura crítica hacia las políticas implementadas por los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.

El conflicto estalló cuando Armin Lluta, expresidente de Adepcoca, recriminó al vicepresidente por los conflictos que, según él, han sido generados por la gestión del Gobierno. Lluta calificó de irresponsable la intervención de Choquehuanca, recordando las consecuencias de las políticas gubernamentales, como encarcelamientos, enfrentamientos violentos y la división dentro de la comunidad cocalera. «Hace tres años aquí no hubiera habido encarcelados, destripados, no hubiera habido un pueblo yungueño dividido», espetó el dirigente, quien también rechazó la invitación de Choquehuanca a apoyar la causa del Gobierno.

El vicepresidente, en respuesta, dejó claro que su visita no era un acto de auxilio, sino que el Gobierno de Luis Arce había sido invitado por la nueva dirigencia de Adepcoca. «Yo no estoy viniendo porque estamos pidiendo auxilio, no, y el presidente Luis Arce es presidente de todos los bolivianos», sostuvo Choquehuanca, apelando a la legalidad y el respeto a la democracia, independientemente de las diferencias políticas.

Durante la reunión, las autoridades estatales presentaron un pliego con una decena de demandas de los cocaleros, que abarca desde el registro de los productores hasta la utilización de la coca en la planta de Cocabol que el Gobierno planea instalar en Cochabamba. Sin embargo, las tensiones permanecen, alimentadas por la división histórica dentro del sector cocalero, que se originó en 2012 cuando Evo Morales promovió la creación de Conalprodc, un grupo de cocaleros afines al oficialismo.

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