Dos meses después de emitirse la orden, el líder cocalero permanece libre, protegido por seguidores en el Trópico de Cochabamba.

Han pasado más de dos meses desde que se emitió una orden de aprehensión contra Evo Morales, pero esta sigue sin ejecutarse. El exmandatario se encuentra en el Trópico de Cochabamba, resguardado por un fuerte contingente de sus seguidores. Desde el Gobierno, autoridades señalan que esperan “el momento preciso” para su captura, mientras los evistas refuerzan su seguridad para proteger a su líder.

Vicente Choque, dirigente cocalero, cuestionó la legalidad de la orden de aprehensión, alegando que viola derechos y denunciando intentos de asesinato contra Morales. “Lo vamos a defender. Hay más de 1.500 compañeros en la Coordinadora de las Seis Federaciones y afuera”, afirmó, asegurando que están preparados para evitar la detención del expresidente.

La fiscal departamental de Tarija, Sandra Gutiérrez, explicó que Morales fue imputado por el delito de trata de personas y que la orden de aprehensión, emitida el 16 de octubre, se debe a su ausencia en una citación para declarar. Sin embargo, reconoció que la captura no ha sido posible debido a la presencia de grupos que garantizan su seguridad.

La tensión sigue creciendo en torno a Morales, quien enfrenta uno de los momentos más delicados de su carrera política. Sus seguidores, por su parte, se mantienen en alerta, dispuestos a resistir cualquier intento de aprehensión.

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